Latam | H2 Movilidad
viernes 08 de marzo de 2024
8M. Pato Pita, la mujer que está cambiando las reglas del juego en un vehículo a hidrógeno
Si bien podría decirse que su paso por el Rally Dakar dejó una huella de carbono “nula”, su presencia visibiliza la importancia de ocupar espacios históricamente masculinos e impacta, no solo en el medio ambiente, sino también en la vida de niñas y adolescentes que quieren convertirse en pilotos de autos.
mujer
Es la primera mujer piloto de rally en el Uruguay y la primera uruguaya en participar del Dakar.
Compartí la nota

Esta historia comienza con una niña inmersa en el mundo del rally en Uruguay. Su papá, Jorge Pita, histórico piloto de carrera y su mamá, Luz Gago, dedicada a la labor social por más de 20 años en una ONG que lucha por los derechos de las mujeres y niñas de todo el mundo, fueron la inspiración para desencadenar la cadena de hechos que moldearon su vida.

Pato Pita creció entre autos y, poco a poco, fue dándole forma a su pasión. Así, entre los viajes en el Renault 18 familiar, brindando asistencia remota a su papá y anotando los tiempos de las competencias en planillas con su mamá, logró convertirse en la primera mujer piloto de rally en Uruguay y en la primera uruguaya en participar del Dakar.

mujeres

Forma parte de Astara Team, un equipo que respeta el medioambiente y la diversidad.

“Desde pequeña fui testigo de cómo mi papá se bajaba del auto con pasión y cara de adrenalina. Quería ser como él, sentir lo que él sentía arriba de un auto”, cuenta en diálogo con Mobility Portal Latinoamérica.

En un deporte históricamente masculino, rompe estereotipos y estigmas en muchos sentidos: no solo logró consagrarse como una de las pocas pilotos latinoamericanas en la última edición del Dakar sino que también lo hizo a bordo de un vehículo a hidrógeno. 

“Mi mamá siempre me dejó en claro que mi género no tenía que condicionar mis sueños”, esboza con orgullo a la hora de resaltar que una de las principales desventajas que corren las mujeres dentro del automovilismo es la falta de incentivos para empezar a correr a una temprana edad.

Esa es la razón por la que la uruguaya, oriunda de Maldonado, comenzó a participar en las competencias recién a los 24 años, con muchas horas menos de práctica que sus compañeros hombres y un auto que le prestó su tío.

Ese gesto fundacional la llevó a vivir en primera persona las mismas emociones que experimentaba su padre al correr: “Terminé el último tramo y sentí que el mundo desaparecía, como si flotara. En ese momento me di cuenta que quería vivir de esto”.

Tras ganar esa competencia, empezar a adquirir experiencia y correr dos años en el radio uruguayo, Pita decidió mudarse a Córdoba, Argentina, que es considerada la cuna del rally por su superficie montañosa. 

“Tuve muchas complicaciones por ser mujer. Fueron dos años duros, con muchas presiones. Muchos me subestimaron, tuve que ganarme mi lugar y demostrar que merecía estar ahí”, explica sin dejar de resaltar que la contención de su mamá y su entorno fue fundamental para afrontar las desigualdades.

¿Cómo es participar del Dakar siendo mujer?

Aunque año tras año, la presencia de las mujeres en la competencia más exigente del mundo es cada vez máyor, siguen siendo minoría.

El último Dakar alcanzó una cifra récord en participantes, con un total de 778 entre pilotos y copilotos.

Pato Pita fue una de las 46 mujeres que disputaron el raid a lo largo de 12 etapas, representando casi el 6% del total de participantes.

“Me costó mucho llegar al Rally Dakar porque vengo de una familia trabajadora, de clase media, y los presupuestos son demenciales”, comenta sobre su experiencia en las últimas dos ediciones.

Para lograr su objetivo, Pita hizo campañas de crowdfunding y hasta vendió rifas.

“Era la primera vez que una mujer de Uruguay participaba de la competencia y eso generaba muchas dudas en las empresas. Faltaba un mes para la inscripción y solo tenía un sponsor, pero siempre me mantuve firme en mi convicción”, cuenta.

Este año, la uruguaya recibió el llamado de Astara Team para conformar un equipo que respeta el medioambiente y la diversidad a bordo de un vehículo a base de hidrógeno. 

Leer más: En 2030 todos los vehículos del Rally Dakar se moverán con hidrógeno

Lo hizo en la categoría T1.2, al volante de Astara 02, un vehículo alimentado por combustible sintético y es el más ligero de su categoría, con solo 1.580 kg.

Estuvo al volante de un Astara 02, un coche de tracción trasera con más de 400 caballos de fuerza.

Esta decisión marcó un antes y un después en términos de sostenibilidad, ya que a diferencia del resto de los vehículos tradicionales, su paso por la competencia junto al chileno Paolo Boggini dejó una huella de carbono nula.

«Hoy estamos en un momento de inflexión. Los combustibles sintéticos y la movilidad eléctrica son el futuro. Debemos cuidar el planeta”, reflexiona.

Durante su paso por la 46° edición, el Astara Team consiguió ahorrar 13,25 toneladas de CO2, que equivalen a las emisiones que se generarían al recorrer aproximadamente 100.000 kilómetros.

“Fuimos el primer equipo con dos mujeres líderes. Apostaron por primera vez por una mujer latinoamérica y una europea, Laia Sanz. Eso da un mensaje muy potente. Un equipo ensamblado con muchas nacionalidades”, señala sobre la visión de Astara.

Aunque no logró superar la primera etapa debido a daños ocasionados en su vehículo durante el trayecto, considera que son “oportunidades para mejorar” y transmitir a las generaciones futuras “la relevancia del proceso”.

Lejos de darse por vencida, ya está preparando su participación en el Dakar 2025 y confirma que lo hará con un vehículo cero emisiones.

La importancia de construir referentes mujeres

“Crecí sin referentes mujeres en el mundo del rally. Mis ídolos eran mi papá y sus ídolos”, recuerda a la hora de hablar de su impacto en las generaciones más chicas.

Mientras estaba enfocada en ganar experiencia y credibilidad en un ámbito masculinizado, muchas niñas y adolescentes comenzaron a verla como inspiración

Es que, en el mundo del rally, aún hay muchos aspectos que trabajar para lograr la paridad de género.

“Hay que abrir más espacios y eso no depende tanto de las mujeres. En las grandes categorías del mundo no hay mujeres. No hay en la Fórmula 1, en el Campeonato Mundial de Rally ni en la Copa Mundial de Turismos”, aclara.

Además, considera que la educación es la base para poder saldar esas deudas y que el automovilismo sea considerado un deporte sin distinción de género.

Por eso, ella lo tiene claro: “Todas las mujeres que participamos en este deporte somos un ejemplo para las niñas que quieren ser pilotos”.

Destacados.